EL DIBUJO

El dibujo asiste, hoy y siempre, a todas las citas de lo plástico, arropado en su ser lineal, tan humilde en cuanto más puro, zafado de las pretensiones naturalistas o lógicas de antaño, en medio de las cuales se hacía en corrección de la forma, en tanto que objeto coleccionable-popular, para convertirse ahora en un dibujo que reclama el escenario purista de una indagación meta-psicológica, por la cual el dibujante aparece como una suerte de investigador de las condiciones por medio de las cuales el ser humano no solamente ve, así desnuda y simplemente, sino que llena de significados y de repercusiones mentales todo aquello que a la vista se le presenta, para asistir así a una cita que ahora es más cognoscitiva que representacional.

Así y por ello el dibujo se hace tan meramente lineal, cuando no hundido en los tenues claroscuros de su juego ágil, en medio de todo lo cual siempre acepta ser a la vez paupérrimo y portentoso, en tanto pues que cognición antes que cosa, que desarrollo antes que objeto, que contra-método antes que método ninguno. Jubiloso pues de su fluir en la dificultad inaudita respecto de la cual nada habrá de superarle. Porque él, así, callado, escurridizo y distante, estará siempre dispuesto al ejercicio nefasto de todas las traiciones en contra de  las obsesiones vanidosas de cada autor que pretenda hacer de él asunto dominado. Porque el dibujo nunca es dominio de nadie, ni conocimiento para nadie, sino mera escurridera para las pretensiones tan multiplicadas de cada vanidad, por entre las cuales el dibujo siempre se escabulle liberto e inaprensible, para dar de bofetadas a todo aquel que pretenda decir que le ha hecho suyo.

El dibujo está pues zafado, incluso de sí mismo, tanto así, que se muestra muy capaz de presentarlo todo, haciendo disquisición respecto de todo, pero guardando silencio invencible respecto de sí mismo. Porque el ejercicio cognoscitivo que intenta hoy acompañarle o seguirle el paso, solo consigue verle allá, distante e inhóspito, para decir acaso qué cosa no es ese dibujo, pero sin conseguir nunca decir qué cosa sí es o debería ser. Por que esa acción cognitiva tan solo le rodea y se regodea, observándole de lejos, así extrañado, indómito a toda locuacidad.

Será pues y por todo ello, posible, de muchas maneras, circunscribir, deletrear, armar, estructurar metodologías, para evitar las trampas por medio de las cuales el dibujo mal-funciona. Pero ello no implica en modo ninguno que esas metodologías sirvan para dar certezas respecto de las cuales nadie podría asegurar que de esta o de aquella manera siempre le funcionarán estrategias para cazarlo a ese dibujo. Ni siquiera las estratagemas habrán de funcionar. Ni tampoco los subterfugios. Solo resulta posible pues analizar por qué vías y caminos se fracasa al intentar entrar al reino de lo dibujal. Pero no es posible analizar método alguno que ofrezca llaves seguras para el ingreso a ese reino siempre tan allá, tan lejano, tan difícil e inesculcable; y a la vez, tan cariñosamente maravilloso, tan atento y generoso como lo que más, respecto del acto humano más la raizal y esencial que pueda llegar a pensarse.

Vicente Matijasevic

Author: Vicente Matijasevic

Artista plástico investigador. Desarrolló tres técnicas de grabado (Grabado en Cemento, Grabado en Cerámica y "Dibujos de Fuego" como técnica de grabados digital). Actualmente trabaja en investigaciones sobre el dibujo de expresión como eje del arte contemporáneo.

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